Desnutrición infantil en los niños deja daños irreversibles

Los daños nutricionales sufridos en los primeros meses de vida conducen a un
deterioro permanente, y podrían afectar también a las generaciones futuras. El alimento que el niño no reciba durante los primeros años de vida marcará su
desarrollo intelectual por el resto de sus días.
Los primeros años de vida son una etapa fundamental en el desarrollo del niño
porque en ella se produce el mayor crecimiento. Pero para lograr su máximo
potencial es preciso que la alimentación sea la adecuada.
Todo aquello que los niños experimentan durante los primeros años establece una
base trascendental para el resto de su vida, y esto se debe a que el desarrollo de la
primera infancia repercute substancialmente en el aprendizaje básico, el éxito
escolar, la participación económica y la salud. El cerebro es el órgano que más
rápidamente crece, pesa 35 gramos al nacer y a los 14 meses ese peso ya alcanza
los 900 gramos; lo que representa el 80% del peso en el adulto.
La suerte del Sistema Nervioso Central está determinada en los primeros 14/18
meses de vida. Si durante este tiempo, el niño no recibe una adecuada ingesta de
nutrientes y estimulación adecuada, puede presentar deficiencias cognitivas.
Durante el embarazo las neuronas comienzan a multiplicarse y seguirán
haciéndolo luego del nacimiento dependiendo de los nutrientes.
Este proceso dependerá de la alimentación que ese bebé reciba
La Organización Mundial de la Salud destaca que un comienzo de vida saludable
le brinda a cada niño igual oportunidad para surgir y convertirse en un adulto que
realiza un aporte económico y social positivo a la comunidad. Desplegar el
potencial genético permite tener igualdad de oportunidades.