Matilde Menéndez

Alimentación saludable para los niños

Posted by: matildemenendez in: ● 22/05/2012

Alimentación saludable significa comer una variedad de alimentos para que su hijo reciba los nutrientes (como proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales) que necesita para un crecimiento normal. Si su hijo come una gran variedad de alimentos básicos en forma regular, estará bien nutrido.

Pero, ¿cuánto alimento es bueno para tu hijo? Con bebés y niños pequeños, por lo general podemos dejar que ellos coman la cantidad adecuada en cada comida, siempre que solo les des acceso a alimentos saludables.

Los bebés lloran para hacernos saber que tienen hambre. Cuando están llenos, dejan de comer. Las cosas se complican a los 2 o 3 años cuando los niños comienzan a preferir el sabor de ciertos alimentos, a detestar el sabor de otros alimentos y a tener mucha variabilidad en cuánta hambre sienten. Pero aun entonces por lo general lo mejor es darles acceso solamente a alimentos saludables y permitirles decidir cuánto comer.

Es posible que te preocupe ver que tu hijo come muy poco durante una comida. Los niños tienden a comer la misma cantidad de calorías cada uno o dos días si se les permite decidir cuánto comer. Pero el patrón de consumo de calorías puede variar de un día a otro. Un día, un niño podría comer mucho en el desayuno, mucho en el almuerzo y casi nada en la cena. Al día siguiente, el mismo niño podría comer muy poco en el desayuno, pero podría comer mucho en el almuerzo y en la cena. No esperes que tu hijo coma la misma cantidad de alimentos en cada comida y en cada refrigerio todos los días.

¿Cómo podemos ayudar a los chicos a comer bien y estar saludables?

A muchos padres les preocupa que su hijo esté comiendo en exceso o demasiado poco. Quizá tu hijo quiera comer sólo un tipo de alimentos. Una forma de ayudarlos a comer bien y de ayudar a que no te preocupes menos, es saber cuál es tu tarea y cuál es la tarea de tu hijo en lo que se refiere a la alimentación.

Algunos expertos en alimentación llaman a esto la división de la responsabilidad. Si tu hijo sólo quiere comer un tipo de alimentos, está haciendo el trabajo de los padres de decidir cuáles son las alternativas de alimentos.

En la división de responsabilidades, decidir qué alimentos se ofrecen es la tarea de los padres.

La división de responsabilidades se describe a continuación:

  1. Tu trabajo es ofrecer alternativas de alimentos nutritivos en las comidas y a la hora de la merienda. Vos decidís el qué, el dónde y el cuándo comer.
  2. El trabajo de tu hijo es decidir cuánto comerá de los alimentos que le sirvan. Tu hijo decide cuánto o si comer.
  3. Si esta idea es nueva para vos, a vos y a tu hijo podría tomarles un poco de tiempo adaptarse. Con el tiempo, tu hijo aprenderá que le permitirán comer tanto o tan poco como quiera en cada comida y en cada refrigerio. Esto alentará a tu hijo a continuar confiando en su medidor interno del hambre.

Podés ayudar a apoyar los hábitos alimentarios saludables de tu hijo de la siguiente manera:

 

  • Coman juntos en familia con la mayor frecuencia posible. Hagan de las comidas familiares un momento agradable y positivo. Eviten hacer comentarios acerca de la cantidad o del tipo de alimentos que tu hijo come. La presión para comer en realidad reduce la aceptación de los niños de alimentos nuevos o diferentes.
  • Elegí alimentos saludables para las comidas de su familia. Los niños notan las selecciones que vos hacés y siguen tu ejemplo.
  • Hacé que las horas para comer sean bastante previsibles. Coman aproximadamente a la misma hora todos los días y siempre en la mesa, aun para refrigerios.
  • Tengan comidas con suficiente frecuencia (por ejemplo cada 3 horas para niños pequeños) para que tu hijo no sienta mucha hambre.
  • Ofrecele solamente agua entre comidas para que tu hijo tenga tanta hambre como pueda en la siguiente comida. Cuando los niños sienten hambre, es más fácil convencerlos de comer algo que no les gusta mucho.
  • Fuera de hablar y disfrutar el tiempo juntos, no hagas nada más durante las comidas: no televisión ni otras distracciones.

Otras maneras de ayudarlo a tu hijo a mantenerse saludable son:

  • Establecer límites a tu hijo de tiempo diario de televisión y computadora. La Academia Americana de Pediatría recomienda limitar el tiempo frente a la pantalla de la televisión o de la computadora a 2 horas al día o menos. Sentate con tu hijo y planificá cómo usará esta cantidad de tiempo permitida. Muchos médicos recomiendan nada de televisión para niños menores de 2 años.
  • Hacer que la actividad física sea parte de la vida diaria de su familia. Algunas formas de hacer esto incluyen llevar a tu hijo caminando ida y vuelta a la escuela, y enseñarle a tu hijo a saltar, a bailar, a jugar, a atrapar la pelota, a saltar la soga y a andar en bicicleta.
  • Caminar un rato después de cenar.
  • Llevar a tu hijo a todas las visitas de control médico recomendadas. Pueden utilizar este tiempo para hablar con un médico del ritmo de crecimiento de tu hijo, del nivel de actividad y de los hábitos alimentarios.

¿Qué causa los malos hábitos alimentarios?

En niños que de lo contrario serían sanos, pueden desarrollarse malos hábitos alimentarios por varios motivos. Los lactantes nacen con una preferencia por los sabores dulces. Pero para que los bebés aprendan a comer una gran variedad de alimentos básicos, deben aprender a desarrollar el gusto por otros sabores, porque muchos alimentos nutritivos no son dulces.

Alternativas de alimentos disponibles

Si siempre hay golosinas y gaseosas disponibles, la mayoría de los niños elegirán esos alimentos, en lugar de un refrigerio más nutritivo. Pero prohibir estas opciones puede hacer que su hijo las quiera incluso más. Por eso, podés incluir algunos alimentos menos nutritivos como parte de las comidas de su hijo, para que aprenda a disfrutarlos junto con otros alimentos.

Aunque en la división de responsabilidades la tarea de tu hijo es decidir la cantidad que comerá de cada alimento en una comida, está bien limitar el postre a una porción. Es tu responsabilidad como padre decidir qué alimentos ofrecer, así como cuándo y dónde se sirven las comidas y los refrigerios. Intentá mantener disponible una variedad de opciones de alimentos nutritivos y atractivos.

Algunas ideas de refrigerios saludables y adecuados para niños incluyen:

  • Barras de queso.
  • Galletas de trigo integral.
  • Barras de jugo congelado hechas con fruta 100% natural.
  • Frutas frescas y secas.
  • Zanahorias pequeñas con “hummus” o dip de queso blanco.
  • Yogur bajo en grasa con frutas frescas.

Sentimientos

La tristeza o la ansiedad de un niño, o una crisis familiar, pueden hacer que coma de menos o en exceso. Si pensás que las emociones de tu hijo están afectando su alimentación, concentrate en resolver el problema que causa las emociones, en lugar de concentrarse en la conducta alimentaria.

Si tu hijo está sano y come una dieta nutritiva y variada, pero parece que come muy poco, es posible que simplemente necesite menos energía de los alimentos (calorías) que otros niños. Y algunos niños necesitan más calorías diarias que otros de la misma edad o tamaño, y comen más de lo que usted podría esperar. Todos los niños tienen diferentes necesidades calóricas.

En raras ocasiones, un niño podría comer más o menos que lo habitual debido a una afección médica que afecta su apetito. Si tu hijo tiene una afección médica que afecta la forma en que come, hablá con el médico sobre cómo puede ayudar a tu hijo a recibir la cantidad correcta de nutrientes.

¿Cuáles son los riesgos de una mala alimentación?

Un niño con malos hábitos alimentarios estará malnutrido. Es decir que no podrá recibir las cantidades de nutrientes necesarias para un crecimiento y un desarrollo saludables. Esto le puede llevar a tener un peso bajo o sobrepeso.

Los niños mal alimentados tienden a tener el sistema inmunitario más débil, lo que aumenta sus posibilidades de enfermedades. Los malos hábitos alimentarios de un niño pueden aumentar el riesgo de enfermedades del corazón, presión arterial alta, diabetes o colesterol alto más adelante en la vida.

Los malos hábitos alimentarios incluyen:

 

  • Comer una variedad muy limitada de alimentos.
  • Negarse a comer grupos enteros de alimentos, como verduras.
  • Comer demasiados alimentos de mala calidad nutricional, como gaseosas, papas fritas, facturas.
  • Comer en exceso debido a que se sirve grandes porciones o a que se le dice “dejá limpio el plato” o “terminalo todo”.

Fuente: univisionsalud[dot]com

 

 

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